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Nepal 2018. Trekking Campo Base Everest y ascensión Lobuche East (6119m)

ITINERARIO

Todo empezó con una inocente consulta que hice a mi amigo Jacinto. Tenía la idea de ir a Nepal y él ya había estado varias veces, así que lo llamé para pedirle información, cuando me dijo que estaban preparando un viaje en otoño. ¿Para qué pensarlo más? Ya tenía un hueco entre ellos. Los amigos de Jacinto han hecho unas cuantas expediciones por el Himalaya, la logística estaba asegurada. Yo solo tenía que ocuparme de mi propio material, que ya es bastante.

En la preparación del material me ayudó José Vilalta. Un petate de 28kg y una mochila de 40l ya están preparados después de tener una habitación absolutamente desordenada durante varias semanas.

El 11 de octubre nos vamos a dormir a Zaragoza para tomar a las 7:50 del día siguiente el autobús a la T4 de Barajas. Allí me encuentro con los 4 compañeros burgaleses que todavía no conozco, pero tengo que decir que la expedición con ellos no tuvo ningún problema y enseguida me sentí plenamente integrado en el grupo. ¡Un saludo Carlos, Tete, Rafa y Antonio!. Después llegó Jacinto desde Jerez y embarcamos en el avión de la compañía Emirates rumbo a Dubai.

Lo que más me llamó la atención durante el viaje es que la mayoría de los pasajeros eran indios y pakistaníes que en sus pantallas veían constantemente películas de Bollywood. Llegamos a la 1 del día 13 (hora de Dubai) y tenemos que ir en un bus a la T2; tardamos 1 hora y casi llegamos congelados con un aire acondicionado de locura. Volamos en un pequeño avión de FlyDubai, un vuelo de 4 horas de Dubai a Katmandú.

El aeropuerto de Katmandú es muy de andar por casa, pero los trámites de la aduana son algo complejos. Primero rellenar una ficha para el visado, con ella vas a pagar los 35€ que cuesta, luego en unas máquinas automáticas te escanean el pasaporte y te hacen una foto y, finalmente, con el ticket de la máquina y el recibo del visado, pasas por la cabina de inmigración. Total, 1 hora.

Los petates están por ahí tirados, pero te comprueban la etiqueta de tu equipaje con el ticket de facturación, estupendo control. Fuera es un caos de gente, coches y furgonetas esperando a viajeros. Nos reciben el hermano y la mujer de Rinji. Rinji Sherpa será nuestro guía, con el que Carlos ha trabajado otras veces, cuya empresa es Adventure High Mountain. Su historial es impresionante, con 8 expediciones al Everest, 7 al Cho Oyu y 6 al Ama Dablan. Llegamos al Katmandu Guesthouse Hotel, un sitio tranquilo y muy agradable, con un gran patio central con jardines donde tomar unas cervezas.

Ahora por fin soy consciente de que ya estoy en Nepal, un sueño empieza a hacerse realidad. Esa sensación de excitación imaginando todo lo que nos espera en los próximos días y saboreando los primeros momentos en este país. Pasamos la tarde callejeando por el barrio de Thamel, zona de hoteles, restaurantes e infinitas tiendas de material de montaña. A pesar del jet lag duermo estupendamente.

La aventura empieza en la siguiente entrada del blog, pero aquí tenéis el video que he montado.

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Nepal. Katmandú-Surke-Lukla-Phakding

  • KATMANDÚ-SURKE
  • Fecha: 14 octubre 2018
  • Desnivel: 50m
  • Distancia: 0.8km
  • Tiempo: 0h13′

A las 7 salimos del hotel hacia la terminal de vuelos domésticos del aeropuerto. Un barullo de gente y petates se agolpa en los puestos de chequeo de las diferentes compañías. Los guías se entienden en este caos, nosotros nos quedamos a la espera. Aquí no hay ningún control para pasar a la zona de embarque; líquidos, navajas, bastones, todo entra.

Después de pasadas unas horas en la sala de embarque vemos que nuestro vuelo se ha cancelado. Hay una zona de camino a Lukla con mal tiempo y no va a salir ningún vuelo. Carlos, que tiene más experiencia, decide que lo mejor es tomar un helicóptero, porque nadie nos va a asegurar que podamos volar ni hoy ni mañana a Lukla. El hermano de Rinji, Pasang, nos hacen la gestión. Descontando el billete de avión el helicóptero cuesta 380€/persona, pero parece la única opción.

Por fin despegamos a las 16h. Mi primer vuelo en helicóptero es una maravilla. Tras casi 1h aterrizamos en un campo de hierba junto a Surke (helipuerto 2224m). No podemos llegar a Lukla porque un poco más arriba hay niebla. Estamos a 2h andando de Lukla y ya casi es de noche, pero hay un sherpa aquí, amigo de Rinji, que nos lleva a su lodge (lodge Pemba 2272m 0h13′), a 10 minutos. Llegamos al anochecer.

Aunque esta mañana parecía imposible, ya hemos empezado el treking en Nepal. No hemos comido más que un puñado de cacahuetes desde el desayuno, pillamos la cena con ganas.

  • SURKE-LUKLA-PHAKDING
  • Fecha: 15 octubre 2018
  • Desnivel subida: 220m Bajada: 400m
  • Distancia: 9.9km
  • Tiempo: 4h42′ (en movimiento: 2h33′)
  • Track GPS: wikiloc
  • VisuGPX

Nos levantamos a las 5h, tomamos un té y bajamos al helipuerto. El helicóptero de ayer nos sube a Lukla, un vuelo prácticamente vertical de 2 minutos. La pista de los aviones es cortísima, sobre un hombro montañoso y enpendiente para favorecer la frenada en el aterrizaje y la aceleración en el despegue. El aterizaje del helicóptero parece más seguro.

Vamos al lodge Sunny Garden a desayunar. En el patio organizamos los petates. Dos, con el material de escalada, irán directamente a Lobuche. Arreglados los porteadores, salimos con Dawa por la calle de Lukla (Lukla 2850m), llena de tienditas y lodges. Siguiéndola sale un camino empedrado, casi todo bajada. Cada vez está más lleno de gente; trekers, porteadores y recuas de yacs y de mulas. Todo el valle está habitado, hay numerosos sitios con un pequeño lodge, bar y terraza donde tomarse un descanso.

Paramos en Ghat a comer (Ghat 2604m 2h07′) y reanudamos el camino. Al salir está completamente nublado pero no cae lluvia. Nos quedamos alucinados con un porteador que lleva un frigorífico a cuestas. Entonces somos conscientes de que todo lo que encontremos a partir de aquí ha llegado a lomos de un yak o a la espalda de un porteador.

Llegamos a Phakding (2553m 4h42′), un pueblo que se alarga a las dos orillas del río. Nos quedamos en el lodge Star, en la otra orillar tras cruzar un puente tibetano. La ruta ha sido suave. Después de instalarnos damos una vuelta por el pueblo, nuestra orilla es más tranquila. Cenamos a las 18h y a las 20h a dormir.

Marruecos 2015

  • Fechas: 3-11 julio 2015
  • Zona: Alto Atlas Oriental
  • Ascensiones:
  • Jebel Keroual (1690m)
  • Jebel Azourki (3675m)
  • M’Goun (4071m)
  • Wawgoulzat (3765m)
  • Mapa:
  • Material usado para la ascensión al M’Goun:

Gorra para el sol, gorro térmico, pañuelo y buff, dos camisetas, forro, chaqueta de gore-tex ligera, pantalones de grosor mediano, botas ligeras, guantes medianos, bastones de treking, mochila con agua y comida de ataque, frontal, gafas de sol de alta protección, cámara de fotos, GPS.

Para el refugio: saco sábana, abundante agua embotellada, ropa de recambio, bolsa de aseo.

  • Información sobre la zona del valle de Ait Bou Goumez:

Guía de Marruecos

Blog: Viajar por Marruecos

JEBEL KEROUAL (1690m)

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  • Fecha: 4 julio 2015
  • Zona: Ifarkhane
  • Acceso: Marrakech – Demanate – Imi-nIfri – Ifarkhane
  • Desnivel: 800m
  • Distancia: 13.3km
  • Tiempo subida: 2h00′ Total: 3h44′
  • Track GPS: wikiloc
  • visuGPX

En unos pocos días Josan ha preparado unas rutas de montaña por el Atlas marroquí, así que aquí nos vemos, Josan, Martín y yo, el 3 de julio en Barajas, tomando un vuelo hacia Marrakech. El objetivo principal es subir el M’goun, considerada la tercera montaña más alta de Marruecos, con 4071m, pero también algunos otros picos de la zona oriental del Alto Atlas, todos ellos en lugares bastante recónditos y muy poco visitados.

Llegamos a Marrakech el 3 de julio por la noche, cogemos un coche de alquiler, un Dacia Logan, y pasamos la noche en un hotel cercano al aeropuerto, el Mogador Menzah. Surge la primera discusión, porque Josan quiere que nos levantemos a las 4 de la madrugada para salir a hacer la excursión de mañana temprano, pero Martín y yo nos negamos a salir sin desayunar.

El día 4 salimos (desayunados) hacia Demnate, pasamos por el puente natural de Imi-n-Ifri y, por una carretera secundaria, llegamos a Ifarkhane (1070m), un pueblito perdido donde comienza la ascensión al Jebel Keroual. Pensando que será suave subo en zapatillas deportivas y con una bolsa-mochila con agua.

No hay ningún camino, hace un calor tremendo y todo son ásperos pedregales que terminan por romperme las zapatillas. Un paisano cogiendo almendras nos mira con cara de incredulidad. Pasamos sobre una meseta (1360m 0h30′), un amplio collado (1255m 052′) y alcanzamos el lomo del Jebel Keroual (1480m 1h37′). La cosa se alarga más de lo previsto.

Al final, con las dos suelas rotas me tengo que dar la vuelta (1600m 2h00′), por lo que el track no aparece completo hasta la cumbre. Josan y Martín sí completan la ascensión recorriendo el larguísimo lomo. Bajando me voy un poco más hacia la derecha, por donde consigo alcanzar un camino que, por la ladera norte, llega hasta el pueblo (Ifarkhane 1070m 3h45′). Les espero sentado en una especie de corral, única sombra que encuentro, deshidratado.

De nuevo en ruta, paramos en Azilal, donde me compro otras zapatillas y conseguimos encontrar un sitio donde comprar garrafas de agua de 5 litros y algunas cosas de comer. Seguimos la carretera hasta Agouti, tras miles de curvas en la noche y muchos tramos casi sin asfalto. A la entrada del pueblo nos alojamos en la gîte Flilou, donde somos los únicos huéspedes y no hay nada para cenar. Tenemos una habitación para los tres, con ducha, está bien.

JEBEL AZOURKI (3675m)

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  • Fecha: 5 julio 2015
  • Zona: Valle de Ait Bou Goumez
  • Acceso: Agouti – Puerto Tirghist
  • Desnivel: 920m
  • Distancia: 8.14km
  • Tiempo subida: 2h22′ Total: 4h23
  • Track GPS: wikiloc
  • visu GPX

Ya estamos en el valle de Ait-Bou-Goumez, nuestro centro de operaciones. Los pueblecitos se suceden a lo largo del valle, junto a una cinta de verdor de huertos, frutales y otros cultivos gracias al río. A los lados, en cambio, destacan las laderas de las resecas montañas. Una carretera, asfaltada al principio, luego una pista, recorre los camuflados pueblos de adobe.

Nos levantamos a las 4.30 y salimos en coche por la pista hasta un puerto a nuestra izquierda, después recorre la ladera y llega a un cruce donde conecta con una carretera asfaltada que, en 5 km a nuestra derecha, alcanza el puerto de Tirghist (2770m). Hemos recorrido unos 40km desde Agouti.

Estamos en la cara norte del Jebel Azourki. Existe otra ruta por la cara sur, desde el lago seco de Izourar, de la que se encuentra información más fácilmente, pero que consideramos más larga y dura.

Subimos directamente una ladera con bastante pendiente para llegar a una loma (3070m 0h38′), donde se desciende un poco hasta una especie de hondonada, y se toma desde allí el lomo que lleva a la punta oeste de la cresta del Azourki. Pasamos por unas piedras a modo de vivac (3370m 1h20′) y llegamos hasta el collado oeste (3540m 1h45′); desde allí seguimos toda la cresta a nuestra izquierda. La ladera sur, la del valle de Agouti, es muy escarpada. En la cresta hay un  par de pasos donde hay que poner las manos, el resto andando hasta la cumbre  (Azourki 3675m 2h22′)).

El descenso se hace un poco pesado, se nuble y caen algunas gotas. (Puerto de Tirghist 2770m 4h23′). De regreso paramos en un pueblo a comprar algo de comer; está todo cerrado porque es ramadán, pero nos abren una tiendita y nos regalan un pan. Los críos salen a vernos. Cuando vamos llegando a Agouti vemos a lo lejos el pico que hemos subido bajo una oscura  y tormentosa manta de agua. Esta noche sí tenemos cena en la gîte y acordamos contratar un mulero para ir mañana al refugio de Tarkeddit.

MGOUN (4071m)

AGOUTI – REFUGIO TARKEDDIT

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  • Fecha: 6 julio 2015
  • Zona: Valle de Ait Bou Goumez – Plateau de Tarkeddit
  • Acceso: Agouti
  • Desnivel subida: 1590m Descenso: 500m
  • Distancia: 19.4km
  • Tiempo total: 6h 36′
  • Track GPS: wikiloc
  • visu GPX

El mulero está puntual a las 5 y a las 5.30 estamos andando. En el mulo cargamos el agua (5 litros por persona y día, nos hemos pasado, pero aún estamos obsesionados con la sed que pasamos en el Jebel Keroual) y las mochilas. El mulero parece un tipo agradable, pero no habla ninguna lengua que conozcamos, todas las gestiones las ha hecho el chico del albergue, que pensamos que se ha quedado con una buena comisión.

Salimos de Agouti (1800m) cruzando los huertos y frutales y atravesando acequias, hasta una pista principal (1840m 0h30′), cruzamos el río por un puente y giramos al sur para llegar al encantador pueblo de Ait Sa’id (1920m 1h00′). 

Seguimos por el fondo de un profundo barranco y, cuando el valle se abre, aparecen unos campos de cultivos y las casas de Azib Ikkis (2160m 1h53′). Enseguida nos desvíamos por un valle lateral a la derecha (SW) que sube con un poco más de pendiente hasta el primer collado (2880m 3h47′). A la mula ya le ha costado un poco subir hasta aquí.

Josan y Martín marchan por la cresta norte para subir el Ighil-n-Ikkis (3207m), mientras yo me quedo esperando con el mulero. El mulero se inquieta un poco porque el cielo se va oscureciendo de tormenta, pero esperamos a que lleguen los compañeros y continuamos.

Aceleramos el ritmo y seguimos subiendo, pasando un segundo collado (3080m 5h25′),  y luego sobre la cresta del Aghouri, a modo de falso tercer collado(3370m 5h55′),  donde Josan y Martín vuelven a separarse para ascender el Aghouri (3565m), lo cual me parece un tanto arriesgado porque ahora sí es seguro el desarrollo de una buena tormenta.

De hecho, yo bajo corriendo hasta el refugio, dejando atrás al mulero, por la pedregosa canal que desciende hasta una gran hondonada. Se oyen truenos y empieza a lloviznar. En el enorme valle de Tarkeddit hay algunas jaimas de pastores nómadas. Arrecia la lluvia y llego empapado al refugio de Tarkeddit (2955m 6h37′). Tiendo la ropa sobre la estufa y me caliento con una manta y un té. Más tarde llega por fin el mulero para poder ponerme ropa seca y después llegarán mis compañeros.

El refugio tiene una cocina, un comedor y una habitación dividida en dos dormitorios con literas corridas. En uno de los dormitorios están 6 alemanas que llevan un guía local y el otro es para nosotros solos. Cenamos espaguetis con una salsa de carne y verduras, sopa harira, fruta y té, todo superabundante. Los baños con duchas están fuera, yo ni entro, están muy sucios.

Antes de acostarnos preparamos todo el equipo para mañana, aunque sabemos que es una montaña sin dificultades técnicas, la idea de subir un cuatromil siempre produce un nerviosismo especial.

REFUGIO TARKEDDIT – M’GOUN

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  • Fecha: 7 julio 2015
  • Zona: Plateau de Tarkeddit
  • Desnivel: 1350m
  • Distancia: 21km
  • Tiempo subida: 4h12′ Total: 6h40′
  • Track GPS: wikiloc
  • visuGPX

Nos levantamos alas 3.45 y salimos los últimos del refugio(2950m) a las 4.45, cuando ya empieza a haber un poco de luz y los frontales casi no se necesitan. Hay que atravesar una zona encharcada justo debajo del refugio y tenemos que dar alguna vuelta para buscar el mejor modo de vadearla. Luego ya se ve una senda clara que va avanzando con poca pendiente entre piedrillas y erizones.

Subimos a ritmo tranquilo. El paisaje es sumamente pedregoso, de hecho nos recuerda un poco al entorno de Cotiella. Empieza una subida algo más empinada por la parte izquierda de una amplia canal. Vamos adelantando a los grupos que han salido antes que nosotros. Al llegar a una especie de lomo ya se ve la subida hacia la cresta y el enorme circo.

Se faldea una punta que queda a la derecha para acceder a la cresta (3955m 2h48′). La cresta es larguísima, unos 4.5 km, con algunas subidas y bajadas hasta encarar la pala final que termina en la cima del M’goun. Los circos y valles que quedan a nuestra izquierda (norte) son un auténtico paisaje lunar. A nuestra derecha (sur) se extiende una sucesión sin fin de líneas de áridas montañas hacia el desierto.

Disfrutamos de la cima (M’Goun 4071m 4h12′) nosotros solos durante un buen rato. Cuando llega un segundo grupo ya nos preparamos para bajar. Hacia mitad de la cresta, durante el regreso, se han desarrollado unos nubarrones negros y se oyen algunos truenos, lo que nos hace acelerar el paso.

Cuando empezamos el descenso después de faldear el último pico comienza a granizar. Al principio es un granizo fino y escaso, pero se va haciendo más gordo y abundante, así que nos toca otra bajada a la carrera. Los truenos a nuestra espalda nos hacen olvidar el cansancio y, al menos, alegrarnos de haber abandonado el cresterío.

Al llegar a la zona baja, el sendero es como un riachuelo, y en la vaguada delante del refugio el río baja crecido, pero no nos entretenemos en buscar un paso, nos lanzamos directos aunque el agua nos cubre hasta las rodillas, de todos modos estamos empapados.

Entramos en el refugio (2955m 6h40′) chorreando, montamos el tenderete sobre la estufa, que nos encienden al llegar. Josan se cabrea cuando llegan unos franceses y, con una gran falta de educación, ponen su ropa mojada encima de la nuestra. También llegan dos grupos de treking que, en vez de montar sus tiendas fuera, invaden el refugio, lo que hace que la noche sea bastante más ajetreada que ayer.

Hablando con el guía del grupo de los vascos, Josan se hace una idea de la ruta que quiere hacer mañana, pero yo no lo tengo tan claro, en vista de las tormentas que se montan incluso antes del mediodía, no sé si es buena idea alargar el recorrido de vuelta a Agouti.

El chico del refugio, que es muy amable, nos pone una gran ensalada y unas sardinas para recuperar fuerzas; un extra que, como los tés que nos hemos tomado, no nos cobrará después.

REFUGIO TARKEDDIT – AGOUTI

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  • Fecha: 8 julio 2015
  • Zona: Plateau de Tarkeddi t- Valle de Ait-Bou-Guomez
  • Desnivel subida: 500m Descenso: 1590m
  • Distancia: 19.3km
  • Tiempo total: 5h40′
  • Track GPS: wikiloc
  • visuGPX

Nos levantamos a las 4 y salimos del refugio Tarkeddit (2955m) a las 4.30 con el frontal encendido. A Josan le ha desaparecido el frontal, con todo el movimiento de gente que había anoche alguien echó mano de algo que no era suyo, hay que tener bien controlado todo. Yo, salvo una camiseta, tengo todo bastante seco. En un primer momento me animo a seguir la ruta que ha planteado Josan, pero cuando dejamos el sendero, con la mochila cargada, no lo veo tan claro y decido volver a Agouti por el camino normal, sbretodo con el pronóstico de tormentas, así que nos separamos y vuelvo por el camino marcado, disfrutando tranquilamente del paisaje y haciendo fotos.

Las vistas al amanecer del M’Goun, blanqueado por el granizo de ayer, son espectaculares. Supero la cresta del Aghouri (3370m 1h20′) y comienzo el largo descenso. Me cruzo con algún pastor y y un par de grupos de montañeros con sus muleros. Paso el último collado (2880m 2h15′). Al descender hacia los valles hay más movimiento de gente trabajando el campo y subiendo con sus mulas.

En el torrente, que baja con mucha fuerza, me sorprende ver unas mujeres lavando alfombras, metidas dentro del agua y golpeándolas con palos. En el pueblo de Ait Sa’id se ve mucha gente y muchos críos, unos transportan fardos, otros están haciendo el tejado de una casa, otros aventando cereal, … Luego ya tomo la pista que conecta con el valle principal de Agouti y llego al pueblo entre las acequias y los frutales. Agouti (1800m 5h40′)

En la gîte me ducho y descanso mientras voy haciendo mis anotaciones. Josan y Martín llegan 2 horas más tarde, Josan bastante cansado después de un descenso de más de 2100m. Hambrientos, salimos en coche a ver si en alguna gîte del valle podemos comer algo. Está todo cerrado, pero en Timit hay una abierta donde nos sirven ensalada y tortilla, es una casa muy tradicional, pero las habitaciones están peor acondicionadas que la nuestra. Youssef, el dueño de la gîte, es muy amable. A lo largo del valle se suceden los pueblos, pero como no hay carteles con nombres es difícil saber en qué pueblo estás.

WAWGOULZAT (3765m)

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  • Fecha: 9 julio 2015
  • Zona: Valle de Ait-Bou-Goumez 
  • Acceso: Agouti – Zawit-Oulmzi
  • Desnivel: 1770m
  • Distancia: 22.3km
  • Tiempo subida: 4h40′ Total: 8h20′
  • Track GPS: wikiloc
  • visuGPX

Nos levantamos a las 3.15 para afrontar nuestra última ascensión en este valle de Bou Goumez, el aislado macizo del Jebel Wawgoulzat. Cuando salimos de la gîte a las 4, todavía de noche, la carretera y la pista están muy animadas con gente andando hacia las mezquitas a rezar; hay más movimiento que durante el día, suponemos que por ser ramadán. Seguimos la pista hacia el este, pero en vez de ir a la izquierda hacia el puerto por donde nos dirigimos al Azourki, nos vamos a la derecha llegando en 4km al pueblo de Zawit Oulmzi (2130m).

Aparcamos a la entrada y comenzamos a andar siguiendo el lecho de un ancho barranco seco; Cuando se divide en dos seguimos el de nuestra izquierda, en cuya orilla derecha lleva una acequia de cemento con agua. Enseguida tomamos una senda muy pedregosa a nuestra derecha (orilla izquierda) que asciende en zigzag hasta un lomo (2590m 1h05′) que separa los dos grandes barrancos. A nuestra izquierda está la mole del Azourki y, debajo la gran cubeta del lago seco de Izoughar.

Nos vamos a la derecha, descendiendo a otra vaguada seca donde hay numerosas edificaciones de piedra y paja para resguardo del ganado (brañas 2560m 1h25′). Hay una enorme ladera frente a nosotros que superamos faldeando por la izquierda, sin sendas, entre pedregales y erizones. Tenemos que cruzar dos barrancos, el primero (2750m 1h50′) bastante profundo nos obliga a descender un poco, el segundo (2980m 2h15′) más fácilmente.

La ladera se hace larga y pesada, pero por fin llegamos a su lomo, a la izquierda de un suave y extenso puerto (3380m 2h57′) . Desde este puerto vemos que baja una senda hacia la hondonada de las brañas. En el lomo localizamos nuestro próximo objetivo, un collado bajo la cresta que asciende a la punta izquierda (oriental) del Wawgoulzat. Llegamos tras otro largo flanqueo. (Collado sur 3470m 3h20′).

La arista que tenemos que encarar es más bien una ladera rocosa con caída vertical a su izquierda. Es bastante pendiente y está formada por escalones rocosos que agarran fenomenal. La dura subida nos lleva a la primera punta, que esquivamos ligeramente por el norte para encaramarnos a la cresta (3730m) un poco más a la derecha.

Aquí sí empieza la cresta de verdad, con pasos delicados y sin perder la atención en ningún momento. Avanzamos un poco por debajo de la cresta en su cara norte. Salen lagunos espolones con potente caída que nos obligan  a buscar los mejores pasos para descenderlos y poder continuar. Llegamos a la segunda punta (Pico Central 3760m 4h15′), pero pensamos que es algo más baja que la siguiente, aunque la cresta más adelante se ve peliaguda. Hay que descender alguna chimenea delicada por la cara sur, volver a ascender y, finalmente, nos plantamos en los últimos metros de cresta que llegan a la tercera punta que es la más alta. (Wawgoulzat 3765m 4h40′)

El descenso lo hacemos por la misma ruta, tardando en recorrer la cresta de vuelta 35′. Bajamos al collado norte y faldeamos hasta el gran puerto (3350m 6h15′). Desde allí descendemos directo, Martín y yo por el lecho de uno de los barrancos que horadan esta enorme ladera. Paramos en las brañas (2560m 7h18′) a esperar a Josan . El cielo se ha puesto muy negro y en las brañas nos caen unas gotas que, por suerte, no van a más.

Desde las brañas tomamos un sendero que conecta (2545m 7h40′) con el que recorrimos en la subida por el lomo que separa los dos grandes barrancos. Desembocamos en el gran barranco (2230m 8h05′). Machacados por la larga bajada llegamos a Zawit Oulmzi (2130m 8h20′). Mientras esperamos a Josan, Martín y yo refrescamos los pies en las aguas heladas del río. Luego damos un paseo por el pueblo que, como todos los del valle, es como retroceder en el tiempo, con sus casas de piedra y adobe. El frescor de los nogales, los campos de manzanos, los huertos y las acequias ponen una nota de verdor.

A pesar de no alcanzar los 4000m, el Wawgoulzat me ha parecido una gran ascensión, territorio salvaje, duro, grandes dimensiones y una cresta técnica que pone la guinda final. Paramos en la gîte de Timit donde el amigo Youssef nos vuelve a preparar algo de comer y después regresamos a Agouti.

Agouti – Marrakech

Nos despedimos de la gîte a las 4.30 y tomamos la carretera de vuelta hacia Demnate, pero en vez de seguir la misma ruta que cuando vinimos, nos desvíamos enseguida a la izquierda por una carretera secundaria. En realidad es el camino más corto a Demanate, pero el asfalto se acaba pronto y hay muchos kilómetros de pista de tierra.

Nos introducimos por otro valle más estrecho que el de Bou-Goumez, pero también con huertos y cultivos en el fondo y pueblecitos en las laderas. Es difícil encontrar el pueblo desde donde se inicia la excursión; no hay carteles con nombres y con la gente apenas podemos entendernos. Aún así llegamos a Ait Bouli, metiéndonos por una pista un poco mala que sube hasta el pueblo.

Josan y Martín van a subir otro pico; en vista de que es probable de que la ruta sea sin caminos y por terrenos incómodos, yo me quedo dando un paseo por el pueblo y haciendo fotos tranquilamente. Los críos me miran con curiosidad, la gente está en sus tareas cotidianas, con las ovejas, en los huertos, lavando alfombras en las fuentes…

Cuando vuelven de la ascensión continuamos por la carretera sin asfaltar, subimos un puerto desde el cual el paisaje es espectacular, con enormes precipicios y pueblitos enclavados en las laderas, en lugares aparentemente inaccesibles, aprovechando la presencia de agua. Cogemos a un paisano haciendo dedo que debe llevar horas andando. Lo dejamos donde sale otra pista y continúa andando.

La carretera tiene asfalto otra vez, y cogemos a otro paisano que lleva una garrafita de queso a Demnate para vender en el mercado. En Demanate es difícil encontrar un restaurante abierto por el ramadán, así que comemos unas tortillas que nos sacan directamente en la sartén y unas tortas de pan en una tiendecita de esas sólo son un portal abierto a la calle.

Encaramos la reseca llanura hacia Marrakech. Por las ventanillas abiertas entra un aire que abrasa. Nos alojamos de nuevo en el Mogador Menzah, que le gustó a Martín y, después de ducharnos, nos vamos a dar una vuelta por la medina y cenamos en una terraza de la plaza Jema El Fna, mientras va anocheciendo y animándose de turistas y de toda la parafernalia que se monta a su alrededor.

Al día siguiente nos dirigimos al aeropuerto, devolvemos el coche en el parking y, después de matar el tiempo de espera en diferentes zonas de la sala de espera, regresamos a Madrid.

Gran Paradiso (4061m), Weismiess (4023m), Testa di Comagne, Arpille, Mont Fort, Pointe Bellevue y Seehorn

Después de planificar durante la primavera nuestra expedición a los Alpes, el 3 de julio volamos desde Barcelona a Turín y todo se pone en marcha. Aquí estamos Ricardo Arnáiz, Josan Zugasti y su hijo Martín y yo, sacando el coche del aeropuerto de camino al valle de Aosta.

Nuestros objetivos principales son el Gran Paradiso en el valle de Aosta en Italia y el Weismiess y el Alphubel en el valle de Saas en Suiza. También otras excursiones de menor envergadura para mantenernos activos entre un cuatromil y el siguiente o aprovechar los días de peor tiempo y conocer la zona.

TESTA DI COMAGNE  (2106m)

Una suave excursión para estirar las piernas antes de llegar al B&B de Sarre. Después de comer en Saint Vicent subimos hasta el col de Joux (1640m). Allí se toma una suave pista y luego, a nuestra izquierda, una fuerte pendiente de hierba que es una pista de esquí, a la derecha de una telesilla. Al acabar la telesilla (1900m) nos metemos por una confusa traza de huella por el bosque, hasta salir a la cresta(2010) y alcanzar la cima (2106m), donde hay un altar con una virgen. Hay muy buenas vistas del valle y delos picos de alrededor.

De nuevo en el coche vamos hasta Sarre, donde tenemos reserva en el Euroski B&B, un alojamiento pequeño y acogedor, aunque un poco incómodo para subir los petates por las estrechas escaleras, pero estamos nosotros solos bastante a gusto.

GRAN PARADISO (4061M)

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Gran Paradiso es el único cuatromil del macizo al que da nombre (dentro del sector de los Alpes Grayos) y el único cuatromil que está totalmente dentro de territorio italiano. Se ascendió por primera vez en 1860 (Cowell, Dundas, Payot y Tairraz). Tiene una bonita aproximación al refugio Vittorio Emanuelle, el ascenso por palas de nieve es sencillo aunque algo monótono, pero la cresta final es espectacular y exige progresar con mucha atención, por lo que hay que llegar fresco física y mentalmente para no tener ningún descuido.

 Pont-Refugio Vittorio Emanuelle

  • Fecha: 4 julio 2014
  • Zona: Italia. Valle de Aosta. Villeneuve. Valle de Valsavarenche
  • Acceso: Villeneuve. SR23. Pont Valsaverenche/Le Breuil
  • Desnivel: 758m
  • Distancia: 5.31km
  • Tiempo subida: 1h50′
  • Track GPS: wikiloc
  • http://www.visugpx.com/?i=1409570684

Desayunamos a las 9. Ha amanecido completamente nublado, pero nos fiamos de los pronósticos que dan un buen día para mañana. Como Josan se va a quedar en el B$B por sus problemas con la rodilla, dejamos aquí los petates y salimos sólo con el material para la ascensión.

En el gran aparcamiento de Pont (1970m) sigue cubierto y con niebla. Un camino sin pérdida asciende por el bosque, y luego una senda perfectamente trazada y a veces empedrada, zigzaguea por la ladera. Subimos junto a una hilera de gente. Empieza a llover y el paraguas me viene muy bien, pero después empieza a haber rachas de viento fuerte que desmadejan el paraguas y me mojan las piernas. Subimos despacito, pero con ganas de llegar al refugio porque el tiempo se está poniendo cada vez más desapacible.

El refugio Vittorio Emanuelle (2735m) es un gran edificio, como siempre con algo de agobio en la entrada, donde todos queremos hacernos un sitio para quitarnos las botas y dejar el material, pero luego más tranquilos en nuestra habitación, nos cambiamos, comemos algo y bajamos al comedor. Nos echamos una siesta, volvemos al bar, vemos un zorro llevándose la comida de la basura, Martín se aburre, sigue lloviendo. A las 7 la cena y alas 8.30 a la cama.

Refugio Vittorio Emanuelle-Gran Paradiso-Pont

  • Fecha: 5 julio 2014
  • Desnivel subida: 1430m Desnivel de bajada: 2170m
  • Distancia refugio-cima-refugio: 10km
  • Tiempo refugio-cima-refugio: 7h20′
  • Distancia total: 14.84km
  • Tiempo total: 9h15′

A las 3.30 arriba, a las 4 desayuno y a las 4.30 ya estamos afuera (ref. Vittorio -emanuelle 2735m). Finos copos de neviza brillan a la luz de los frontales, pero no hace frío y enseguida nos quitamos las chaquetas de goretex.

Se atraviesa una pedrera de bloques graníticos, a la izquierda del refugio (NNE) y se va ascendiendo por una senda hasta llegar a la nieve, donde calzamos los crampones. Andamos por una amplia canal (ENE) y al llegar a una zona más ancha con más pendiente nos encordamos. Se hace una curva a la derecha (SE 3150m) para encaramarse a un hombro (3430m) donde se retoma dirección E. Vamos superando la pendiente con amplios zigzags.

Apenas se ve con la niebla, es cuestión de avanzar siguiendo la huella. Son grandes palas de nieve, más o menos empinadas. A veces asoma el hielo del glaciar, pero no se ven grietas. En algunos momentos parece que quiere clarear, pero se vuelve a cerrar la niebla. Bajo la cumbre, a unos 3800m, se gira hacia el N para ir directo hacia la cresta. Cuando ya estamos cerca de la cresta sale tímidamente el sol y nos permite vislumbrarla, pero otra vez se esconde.

Seguimos a un grupo de franceses, pasando una grieta y encaramándonos a la cresta entre bloques rocosos semicubiertos de nieve helada, pero llegamos a un escalón y tenemos que volver atrás. Hay que volver a la huella en la nieve, que continúa para ascender a la cresta más a la izquierda(N).

Algunos bloques para escalar a la cresta exigen atención. Tenemos que dejar pasar a dos grupos que bajan. Después es nuestro turno. Los pasos más delicados no son de dificultad, pero la caída es tremenda a los dos lados, y los bloques de roca están cubiertos de una fina capa de nieve. El paso más imponente, una estrecha repisa por donde se hace una travesía casi horizontal, ligeramente ascendente, tiene 3 chapas donde Ricardo nos asegura. Se llega así a la cumbre donde está la estatua de la Madonna. Apenas podemos hacernos un par de fotos, la cima es un bloque donde caben 2 o 3 personas y ya vienen otros grupos.

Por suerte las nubes se han abierto y toda la cresta es espectacular, con un montón de pináculos de roca. La cima (4063m) apenas sobresale un poco más que otros pináculos. Hacia el E una caída vertical y un enorme campo glaciar, el glaciar della Tribolazione.  Hacia el oeste nuestra ruta, el glaciar de Shiena d’Asino.

El descenso vuelve a exigir mucha atención. Por las palas de nieve bajamos ya sin encordar y lo más recto posible, con buena visibilidad, aunque se está nublando. En el refugio descansamos un rato, comemos y bebemos, y de nuevo hacia abajo. Ya en pleno bosque nos encontramos con Josan que está subiendo y bajamos el último tramo los 4, contándole a Josan las batallitas de la intensa jornada. llegamos al B$B de Sarre a las 15h. Martín ya tiene su primer cuatromil.

ARPILLE (2085)

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Salimos del valle de Aosta en dirección al túnel del Gran St.Bernard, con un peaje de 25 euros, y pasar la frontera hacia Suiza. Descendemos un largo valle hasta Martigny y remontamos la carretera 203 al col de la Forclaz (1527m).

Una senda balizada sale del mismo collado y serpentea por el bosque de abetos, después llanea por prados y enseguida asciende al pico (Arpille 2085m), donde hay una enorme mesa de orientación. Vemos el Mont Blanc, ligeramente tapado por nubes en su cima, y tenemos espléndidas vistas del valle de Martigny, por donde desciende el Rodano.  Bajamos por otra senda haciendo un circuito en bucle, disfrutando de un magnífico día soleado.

El Arpille es una cima muy agradecida, no requiere mucho esfuerzo y el paisaje y las vistas merecen la pena.

Después bajamos a Martigny, donde tendremos nuestra base durante los próximos días, alojándonos finalmente en el camping, en un dormitorio compartido en el que hay 4 literas, porque los hoteles son carísimos.

MONT FORT (3329m )

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Nos levantamos a las 7 de la mañana y salimos hacia la estación de esquí de Verbier. Otra excursión para mantenernos activos y para que Josan pruebe su primer ascenso en glaciar, ya que no subió al Gran Paradiso. Aparcamos junto al acceso al teleférico que, tras una estación intermedia, nos dejará en el col de las Gencianas. Desde allí aún se puede tomar un teleférico más, pero ese será el tramo que nosotros haremos andando, haciendo la subida final por el glaciar de Tortin. Verbier está sumido en una niebla húmeda y fría.

Como suponíamos, a medida que ascendemos en los teleféricos se va imponiendo el sol. Al salir de la cabina, en el col de las Gencianas (2894m), ya pisamos hielo semifundido. Tomamos la ladera de la derecha del glaciar, totalmente cubierto de nieve, sin grietas, con nieve blanda para subir sin crampones. Ricardo abre huella. Las palas finales son algo más pendientes, hasta un collado a la derecha de la estación final del teleférico.

Desde la estación hay una subida por piedras escalonadas y con pasamanos de cuerda hasta la cruz de la cumbre (Mont Fort 3329m). La mañana ha sido muy buena en cuanto al tiempo, pero la vista no es todo lo espectacular que podía ser, las cumbres están cubiertas de nubes y no se ven las tres montañas principales que se dominan desde aquí: Cervino, Gran Combin y Mont Blanc; lo más espectacular es el glaciar del Gran Combin.

Como tenemos que esperar casi media hora al teleférico de bajada, Ricardo y Martín se bajan andando, Josan y yo esperamos, y nos reunimos en el col de las Gencianas. En Verbier empieza a llover.

POINTE BELLEVUE (2042m)

Desde ayer nuestra obsesión es mirar los pronósticos del tiempo y encontrar el día adecuado para nuestro próximo cuatromil. Tarea difícil porque viene una racha de mal tiempo con lluvia en el valle y nieve en la montaña que nos va a tener un tanto desesperados.

Ayer, día 8, estuvimos en el pueblo de Vevey, junto al lago Leman, y subimos al monte Pelerin. Aunque hay carretera hasta la cumbre anduvimos el último 1.5 kmpor estirar un poco las piernas. Arriba hay una instalación con un gran ascensor para subir a disfrutar de las vistas. El ascensor estaba cerrado, pero tampoco se podría haber visto nada.

Hoy, día 9, nos despedimos de Martigny para acercarnos a la zona de Saas Fee y Saas Grund, pero antes vamos hacia el oeste para hacer una excursión en una zona cercana a la frontera francesa. En la carretera de Monthey a Morgins sale a la derecha una carreterita estrecha y empinada hacia Portes de Culet (1787m). Justo antes del puerto sale a la derecha (E) la senda que sube a la Pointe Bellevue (2042m). Hacemos todo el camino bajo la lluvia, metidos en una densa niebla; la única dificultad es no resbalar en el embarrado sendero, y las vistas, por supuesto, nulas.

Ya en el coche descendemos el valle del Ródano, nos introducimos en la zona de idioma alemán, y nos alojamos en una cabaña del camping Santa Monica, en el pueblo de Raron.

Al día siguiente, día 10, planeamos una excursión desde el puerto de Nufenen; según vamos subiendo la lluvia se convierte en nieve y en el puerto está cayendo una nevada copiosa, así que, en vez dela excursión, nuestro problema va a ser bajar de nuevo en coche sin cadenas.

En Saas-Grund nos informamos de los teleféricos para subir al Weissmies y al Alphubel. Nos enteramos de que el teleférico para subir al refugio del Alphubel no empieza a funcionar hasta el 13 de julio, con lo cual tenemos que descartar esta cumbre y centrar nuestro esfuerzos en el Weissmies.

Pensamos que mañana puede haber una posibilidad con el tiempo.

SEEHORN (2439m)

Cascada junto al pueblo de Gondo

Cascada junto al pueblo de Gondo

Nos levantamos a las 6 de la mañana, pero el tiempo es tan horroroso que nos volvemos al catre hasta las 8. Descartado el Weissmies decidimos pasar el Simplon Pass y hacer un pico por la vertiente sur, que se supone estará más despejada. Aunque el viaje en coche es largo, acertamos con la decisión.

Simplon Pass es un puerto a 2005m que desciende hacia la vertiente sur de los Alpes, aunque sigue siendo Suiza. En el descenso empieza a despejar la niebla y la llovizna que nos habían acompañado. En Gondo, muy cerca de la frontera italiana, se toma un valle lateral a la derecha por donde asciende una empinadísima y estrechísima carretera; para cruzarse dos coches hay que buscar algún ensanchamiento y para trazar las curvas de herradura casi hay que hacer maniobra.

En el puerto (1872m) se inicia hacia el ENE un sendero que se abre camino primero por un bosque de abetos bastante abierto, luego por prados y, finalmente, zigzagueando por una ladera más pendiente de piedra y hierba, hasta una prominente cumbre que es el Seehorn (2439m), con una gran antena y una plataforma para helicópteros

Aunque es una excursión relativamente corta, ha sido bonita, tanto la aproximación en coche como la cumbre en sí, desde la que se dominan hacia el oeste las montañas del macizo del Weissmies y hacia el este los valles que quedan bajo nuestros pies con una caída espectacular.

EGGISHORN (2926m)

Glaciar Aletschgletscher

Glaciar Aletschgletscher

 

Cuando volvemos a Brig, en el valle principal en el que estamos, ascendemos hasta Fiesch para tomar el teleférico que sube al glaciar Grosser Aletschgletscher, uno de los más grandes de los alpes,  con las protestas de Martín, que dice que no se va a ver nada con la niebla. El teleférico sube hasta 2869m y ¡no se ve nada con la niebla!

Subimos andando una puntita que hay a nuestra izquierda y luego al Eggishorn (2926m) a nuestra derecha, por un caos de bloques graníticos. Por suerte se abre un poco el panorama y podemos apreciar, aunque sea parcialmente, la enormidad del glaciar.

WEISSMIES (4023m)

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El Weissmies (Espuma Blanca) fue escalado por primera vez en 1855 por Häusser y Zurbriggen (este último conquistador del Aconcagua). Pertenece al sector de los Alpes Peninos, que contiene 41 cuatromiles, y dentro del sector al grupo del Weissmies.

El teleférico permite alcanzar la cumbre con un desnivel moderado, pero el glaciar Trift que hay que atravesar no es ninguna broma. Las pendientes son fuertes y la exigencia física también, pero técnicamente no presenta problemas.

Por fin tomamos la decisión de intentar el Weissmies, el tiempo se acaba porque nuestro vuelo sale pasadomañana. Nos levantamos a las 6 y salimos a las 6.30 hacia Saas-Grund. Es un extraño horario para hacer un cuatromil, pero dependemos de los horarios de los teleféricos y el primero sale a las 7.30.

Subimos completamente pertrechados, excepto los crampones. Se hace una parada intermedia y se toma un segundo teleférico hasta la estación de Hohsaas (3140m). Aquí está relativamente despejado y se ve toda la ruta por el glaciar hasta la cumbre del Weissmies. El glaciar Trift es impresionante, lleno de grietas y seracs. Hay huella abierta, pero habrá que tener mucha precaución.

Al salir del teleférico se desciende 20 o 30 m (SE) por una pista medio nevada y después ya entramos en el glaciar donde nos encordamos. Pasamos junto a varias grietas, luego vamos girando hacia la derecha (S) para tomar una pala muy pendiente que accede a un hombro. Al hacer este giro quedan seracs a nuestra izquierda, avanzamos en completo silencio. Algunos grupos que han dormido en el refugio de Hohsaas están ya en el hombro.

En el hombro se gira a la izquierda (de nuevo SE) y se suben potentes palas hasta un domo. La niebla ya es tan espesa que nos pensamos que es la cumbre, pero el GPS nos devuelve a la realidad, ya que estamos en el Rottalhorn (3815m) y aún nos  falta un buen trecho continuando en dirección NE, por la cresta, dejando a nuestra derecha enormes cornisas.

Se está haciendo duro. Apenas vemos con la niebla y además se pone a nevar. Llegamos a la cumbre del Weissmies (4023m) justo detrás de un grupo de eslovacos. No hay tiempo para entretenerse, nos ponemos los anoraks, nos hacemos unas fotos y para abajo.

Hemos hecho la ascensión solamente con forros y guantes finos, ahora bajamos con las chaquetas de goretex, aunque pasando mucho calor. Sigue nevando pero no hace nada de viento. La nieve va cubriendo nuestra huella de subida. Es una nieve pastosa, que forma zuecos en los crampones a cada paso. El descenso es lento. Oímos alguna caída de nieve, pero no parece nada preocupante.

Sin ninguna incidencia, pero bastante cansados, llegamos a la estación del teleférico, empapados de sudor. Aunque la ruta tiene mucho menos desnivel que la del Gran Paradiso, se nos ha hecho mucho más trabajosa, pero ya tenemos nuestro segundo cuatromil.

MONTE ROSSO Y TURÍN

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  • Fecha: 13 julio 2014
  • Zona: Italia. Lago Maggiore. Verbania
  • Desnivel: 220m
  • Distancia: 5.93km
  • Tiempo total: 1h30′
  • Track GPS: wikiloc

Recogemos nuestra cabaña del camping de Raron y nos disponemos a volver a Turín. En el camino haremos una pequeña caminata, más que nada para dividir el viaje en dos tramos. Pasamos de nuevo el Simplon Pass y entramos en Italia, siguiendo la carretera E62. Llegamos a Verbania, a la orilla del lago Maggiore. Desde aquí, por laberínticas carreteras, subimos al pueblito de Cavandone donde aparcamos.

Por una pista que discurre bajo un bosque de castaños, llegamos a la cima de Monte Rosso, donde hay un restaurante y un hotel de agriturismo. Por supuesto, también se accede por carretera por la otra vertiente. Si no hubiera neblina las vistas sobre el lago y hacia las montañas serían espléndidas.

Volvemos a la carretera, directos ya hacia Turín. Con un mapa en la mano y un GPS en su cabeza, Martín me dirige por las calles de Turín hasta el alojamiento donde tenemos reserva, el albergue Tomatto en Via Silvio Pellico; un lugar muy agradable, céntrico y limpio.

Pasamos la tarde recorriendo el centro de la ciudad, una ciudad monumental, con preciosas plazas, avenidas y edificios. Nos tomamos un gran helado, por supuesto, y visitamos el museo del cine, situado en la Mole Antonelliana, un espectacular edificio coronado por un domo al que se sube en un ascensor. Hay preciosas vistas de la ciudad en la terraza y nos cae un tormentón con rayos, truenos, lluvia y viento.

Las calles mojadas están muy bonitas y, después de cenar, vamos a ver la final del mundial de fútbol, que Ricardo aguanta con toda su paciencia.

Al día siguiente sólo nos queda tomar el avión de regreso a casa.

 

 

Aconcagua (6962m)

 EXPEDICIÓN ACONCAGUA 2009 (6962 m)

 

LA INTRODUCCIÓN

Esta aventura comienza en el verano de 2008, cuando Juan Bazán, de Aragón Aventura de Jaca, me propone ir con ellos en su próxima expedición al Aconcagua en enero. El Aconcagua era una montaña que rondaba mi cabeza desde hacía tiempo ya que la consideraba como un objetivo al alcance de mis posibilidades, una montaña dura, con mucha altura, pero sin grandes dificultades técnicas; pero ahí estaba, en ese baúl de proyectos que uno nunca sabe si se cumplirán o no, pero que te permiten soñar. Cuando llegó la propuesta de Juan pensé que ése era el momento de embarcarse e intentar cumplir uno de esos sueños.

Después de tomar la decisión de subir una gran montaña comienza una fase de preparación que incluye tanto la parte física y de equipamiento como, sobre todo, la preparación mental. Algunas noches uno se acuesta y te imaginas los casi 7000 metros de altura, los porteos de material, las sensaciones de falta de oxígeno y, lo más importante, los deseos de que la climatología sea lo más favorable posible.

El entrenamiento físico incluía endurecer un poco más las sesiones de ejercicio que hago habitualmente. Respecto al equipo tengo que agradecer a Juan Bazán y a José Vilalta que me prestaran ropa y material del que yo no disponía y también el apoyo de Montañeros de Aragón de Barbastro, mi club de montaña.

El Aconcagua fue escalado por primera vez en 1897 por el suizo Mathias Zurbriggen. El nombre parece provenir de un vocablo local que significa Centinela de Piedra.

EL VIAJE

El 2 enero comienza el viaje, desde Zaragoza a Barajas y de ahí a Santiago de Chile. Conozco a mis compañeros de expedición. Fernando Garrido es el guía del grupo y Pedro Arceredillo el 2º guía. De los 11 montañeros que vamos con ellos hay que destacar a Barni y Miguel Angel que forman parte de Montañas sin Barreras, un grupo dedicado a promocionar el montañismo para deficientes físicos, Barni es deficiente visual y Miguel Angel es manco, por lo que es justo valorar su esfuerzo extra. Los demás venimos de Aragón, de Madrid, del País Vasco, de Burgos y de Valencia.

Limpiabotas en Santiago de Chile

Después del vuelo de 13 horas y media llegamos a Santiago por la mañana del día siguiente y tenemos unas horas para conocer un poco la ciudad y aclimatarnos de repente al calor del verano en pleno enero. Por la tarde tomamos el avión a Mendoza (Argentina) sobrevolando la cordillera de los Andes e intentando ver desde el avión el Aconcagua, aunque no tenemos suerte.

Acequias en las calles de Mendoza

Mendoza es una ciudad encantadora. Tiene unos 110.000 habitantes y una interesante historia relacionada con la independencia de los países sudamericanos; allí el general San Martín organizó un ejército para cruzar los Andes y tomar Chile. Hoy es agradable pasear por sus avenidas y plazas a la sombra de los enormes árboles que las cubren casi por completo o visitar alguno de sus museos. Es una ciudad volcada al montañismo, con numerosas empresas de aventura con las que organizar cualquier expedición. Aragón Aventura trabaja con la empresa local Inka, que nos dará un servicio fantástico en los campamentos de Confluencia y Plaza de Mulas.

Avenida de Mendza

Al día siguiente nuestra primera tarea es cambiar dinero y gestionar el permiso de ascensión al Aconcagua en la Secretaría de Turismo (unos 300 € aquel año, y por lo que sé aun lo han subido más). La compra de comida para todos los días en la montaña ya la habían hecho Fernando y Pedro.

Panel informativo en la Secretaría de Turismo

Al mediodía salimos de camino a Penitentes, una estación de esquí a 2500 m de altura, donde organizamos petates y paquetes de comida y dormimos en la hospedería, sirviéndonos para comenzar el proceso de aclimatación a la altitud. También empezamos a concienciarnos de la necesidad de beber cantidad de líquidos, lo que hace que no haya noche sin tener que levantarse a mear.

LA MONTAÑA

1º DÍA

Puente del Inca

Puente del Inca

El día 5 todavía seguimos por carretera hasta la entrada Horcones del Parque Provincial Aconcagua, pero antes paramos en un rincón espectacular: Puente del Inca. Por fin empezamos a caminar después de registrarnos en la oficina del Parque a 2835 m. Nuestros petates han sido distribuidos para ser llevados por las mulas, la mitad al campamento de Confluencia, donde vamos hoy, y la otra mitad a Plaza de Mulas, que es el campo base. Los muleros son unos personajes curiosos. Nos prestan un servicio esencial subiendo y bajando material al campo base, son siempre respetuosos con los clientes, pero parecen pertenecer a un mundo aparte, a una cultura adaptada a un ambiente duro donde cada uno tiene que ser capaz de sobrevivir por sí mismo sin ayuda de nadie.

Entrada al Parque Provincial Aconcagua

Tardamos 3 horas 45 min. en llegar a Confluencia (3410 m), pequeño campamento en el que pasaremos dos noches y donde todavía se puede disfrutar de la presencia de vegetación. Pequeños problemas de mal de altura se empiezan a manifestar ya, por lo que hay que empezar a hacer todas las cosas muy despacio, ahorrar energía y prevenir mayores molestias. Una ligera nevada cubre las tiendas durante esta primera tarde.

Llegada a Confluencia

Campamento Confluencia

2º DÍA

Nuestro 2º día en la montaña es una marcha de aclimatación hasta Plaza de Francia, por el valle que sale hacia la derecha en dirección a la pared sur del Aconcagua. Llegamos hasta 4030 m, caminando junto a un glaciar cubierto de rocas y sedimentos. Frente a nosotros se alza la imponente pared del Aconcagua, 3000 metros de glaciares colgados que nos dejan boquiabiertos. La cima se cubre con la nube en forma de hongo que indica la presencia de una potente ventisca, aquí lo llaman el viento blanco y es una de las situaciones más temidas.

Camino hacia Plaza de Francia

Glaciar negro

Pared sur del Aconcagua

3º DÍA

Grupo de mulas en el valle de Horcones

Valle de Horcones Superior

Las dos cimas del Aconcagua

Playa Ancha

Nos espera una dura jornada de 11 horas 40 minutos entre Confluencia y Plaza de Mulas. Sólo 1000 metros de desnivel, pero alrededor de 20 km de distancia, por un terreno que se vuelve absolutamente mineral y pedregoso, donde te evades apreciando las diferentes tonalidades de las rocas y las dos cimas del Aconcagua que sobresalen a nuestra derecha, casi todo el día con el hongo encima. El interminable valle de Horcones se divide en dos zonas: Playa Ancha y Playa Chica. Desde la comida tengo ese peso en la cabeza y esa sensación de globo que hace que no me olvide de la altitud a la que estamos. Nevisquea cuando llegamos a Plaza de Mulas, a 4310 m. Tenemos muchas ganas de descansar y beber abundantemente. Una mala noticia aun deprime más el ambiente, una expedición se ha perdido en la zona de cumbre, puede que uno de sus miembros haya muerto, no pueden salir de allí por el mal tiempo y hay que organizar el rescate.

Fernando Garrido encabezando el grupo

Al terminar de cenar el entorno nevado y las luces del atardecer crean un paisaje espectacular. Por la noche vuelvo a padecer esa incómoda tos que ya traía desde España pero que se ha acentuado.

4º DÍA

Hoy es un día de descanso que nos sentará muy bien a todos y mejorará nuestra aclimatación, aunque tenemos tres personas que no parecen aclimatar tan bien como debieran, Vicente, Ciro e Iru no tienen buen aspecto. Hay una actividad inusual en el campamento con la organización de grupos de rescate y constantes vuelos del helicóptero. Yo empleo el día en ir hasta el desangelado y frío refugio al que se tarda 20 o 30 minutos y desde donde se puede llamar por teléfono a un precio razonable. Inka tiene en Plaza de Mulas una tienda con teléfono satélite e Internet, pero mucho más caro. El paseo también me permite hacer una actividad suave y tener contacto con los campos de penitentes, curiosos pináculos de hielo de 2 o 3 metros de altura que se forman durante el deshielo del verano.

Penitentes

Aconcagua al atardecer

Las noticias sobre los accidentados en la cima van y vienen, es el peor accidente de los últimos años y a todos nos afecta porque nosotros también estamos intentando subir allá.

5º DÍA

Fernando había barajado la posibilidad de ayudar a subir material para los equipos de rescate, pero finalmente vamos a seguir con nuestros planes de escalar uno de los picos que se ven desde el campamento, el Cerro Bonete, de 5005 m. Es una ascensión fácil, que también está planificada para continuar con la aclimatación. Las vistas de la pared del Aconcagua y los campos de penitentes que tenemos que atravesar dan espectacularidad al recorrido. Vicente e Iru tendrán que volverse por mal de altura. 4 horas y media de subida y 1 hora 45 de bajada con tiempo espléndido.

Pedro Arceredillo e Israel

Penitentes

El grupo ascendiendo al Cerro Bonete

Ventisca en el Aconcagua

Cima del Cerro Bonete

Al llegar a Plaza de Mulas voy a la consulta médica por mi problema con la tos. El suave antiinflamatorio que me dan me va a sentar bastante bien y el problema, que ya empezaba a preocuparme un poco, va a ir desapareciendo.

Juan Bazán llega hoy con sus tres clientes. Me alegra mucho encontrar una cara amiga.

A partir de mañana empieza el duro trabajo de porteo de material para equipar los campos de altura. No se puede dejar de pensar en cómo responderemos física y mentalmente cuando nos enfrentemos a esfuerzos más exigentes y altitudes mayores. Lo que nos espera ahí arriba es desconocido para mí (la máxima altura que he alcanzado son los 6300 m. del Chimborazo). Hasta ahora todo ha ido bien y espero que continúe la suerte. El mundo se reduce a una montaña y toda tu mente y tu cuerpo se centran en hacer las cosas bien para no tener problemas cuando nos enfrentemos a ella.

6º DÍA

Porteo de material al Campo I Nido de Cóndores. Nos organizamos por parejas. Cuchi y yo subimos una tienda y 2 cartuchos de gas. Trato de memorizar los pasos clave de la subida. Es una pedrera interminable. El paso es lento, lento y más lento. Las distancias parece que se agrandan según vas avanzando. Vicente y Ciro se tienen que bajar.

Subida hacia Nido de Cóndores

Desde que vemos la bandera argentina emplazada en Nido de Cóndores tardamos todavía dos horas más en llegar. En total han sido 6 horas y media. Nido de Cóndores es un inmenso plateau a 5400 m. El esfuerzo de montar la tienda es agotador, a cada piedra que coloco para atar los vientos tengo que acuclillarme para recuperar la respiración y que se me pase el mazazo en la cabeza. A las 5 de la tarde empezamos a bajar y tardamos 2 horas en descender.

7º DÍA

Hoy subimos 2 bolsas de comida para el campo II, 1 bolsa para el campo I, la cocinilla y saco de dormir y esterilla. Vicente decide no subir. Otra vez el paso de tortuga,  concentrado en el ritmo y la respiración, 6 horas de subida. En el último tramo empieza a nevar, el ambiente es amenazador.

Llegando a Nido de Cóndores

He llegado con un ligero globo en la cabeza, pierdo el resuello cuando tengo que sacar las cosas de la mochila y organizarme dentro de la tienda. Recogemos nieve para ponernos a fundirla. Una vez dentro del saco ya se tiene otra sensación. Me tengo que subir los patucos de plumas porque paso frío en los pies por la noche.

Amanecer en Nido de Cóndores

8º DÍA

A 7º bajo cero dentro de la tienda, todo el vapor de la respiración se ha convertido en escarcha. Al levantarme me duele la cabeza. Preparar el desayuno es superincómodo. Con un paracetamol ya no volveré a tener molestias en todo el día. Hace un día precioso pero con viento blanco en la cumbre.

Camapamento Berlín

Comenzamos la subida hacia los campamentos de Berlín y Cólera. Nuestro objetivo es dejar un petate con material (comida, cartuchos de gas y crampones) en Cólera, un campamento más protegido del viento que Berlín. Ambos están a una altura de unos 6000 m. Tardamos 3 horas en subir a Cólera y después bajamos directamente a Plaza de Mulas parando un momento en Nido para recoger el saco y dejar una camiseta térmica, unas mallas y unos calcetines. Desde aquí bajamos en 1 hora 15 minutos.

9º DÍA

Día de descanso y relajación. Vicente trata de hacer una corta ascensión ya que lleva dos días aquí sin hacer nada. Yo me voy al refugio con Pedro, Diego y Barni y puedo hablar por teléfono con Esmeralda y con mi madre.

Tienda comedor en el Campo Base

Después de comer alargamos la sobremesa charlando animadamente. A las 5 hay reunión para planificar el ataque que comienza mañana. Se nota una tensión especial cuando se comienza a hablar de todos los detalles finales. También sale el tema de la posibilidad de contratar porteadores. Yo tengo claro que voy a intentarlo con mis propias fuerzas, estas son las reglas con las que quiero jugar, subir todo mi material yo mismo.

Por la noche Cuchi me comenta que le empieza a dar miedo esta montaña. Yo no siento miedo, solo espero el día a día y, sobre todo, espero ser capaz de tomar las decisiones adecuadas en cada momento, porque ya hemos visto que el Aconcagua no perdona. Hoy mismo ha habido otro muerto de camino a Nido de Cóndores por la caída de una gran piedra.

10º DÍA

La suerte está echada, comienza la fase de ataque. Subimos cargados con saco, comida y todo el material y ropa para el día de cumbre. Las predicciones meteorológicas no son del todo buenas, con viento para hoy y mañana, pero teóricamente hay una ventana de mejor tiempo pasado mañana y después vuelve a empeorar. Si el pronóstico no es muy preciso nos dejaría en una mala situación.

Tardamos 7 horas en llegar a Nido de Cóndores, con viento y frío, nos metemos directamente en las tiendas.

Fernando visita las tiendas

  

11º DÍA

No he dormido mal, mi aclimatación es buena. El tiempo aquí no es malo, pero sobre la cumbre pasan las nubes a toda velocidad y se forma el hongo que no podemos dejar de mirar.

Desmontamos las tiendas y cargamos con todo hacia el campo II; mucho peso moviéndonos entre 5500 y 6000 m. Marisa no puede con todo y a mitad de subida habrá que repartir algo del peso que lleva.

Subiendo a Berlín

El hongo sobre el Aconcagua

Llegamos a Berlín, Fernando y Pedro se acercan hasta Cólera y enseguida vuelven con el petate que habíamos dejado porque el campamento está lleno y nos tendremos que quedar en Berlín. De nuevo montar las tiendas es agotador. La tarde es tranquila, pero la cima no se ha despejado en ningún momento. Fernando sigue confiando en el pronóstico, los demás tenemos nuestras dudas.

Todo debe quedar preparado esta tarde, cuando nos levantemos de madrugada no podemos estar pensando qué meter en la mochila o qué ropa ponerse. Hay que imaginar y memorizar todo lo que vamos a hacer antes de salir para actuar como autómatas.

Cocinando en la tienda

Duermo un rato al principio de la noche, después el viento apenas me deja pegar ojo.

Dentro del saco tengo los botines, el gorro, los guantes y dos botellas de agua para que no se congelen; la linterna y las baterías de repuesto en los bolsillos de la chaqueta de plumas que me sirve de almohada, la cámara entre mi saco y el de Cuchi para que tenga un poco de calor.

12º DÍA

Salida hacia la cumbre. 5AM

A las 3 de la madrugada hace muchísimo viento. Animo a Cuchi a levantarse y desayunar, luego ya veremos lo que pasa. Fernando ya está pasando por las tiendas para reafirmar que el plan sigue su curso. Vestirse y calzarse dentro de la tienda es un esfuerzo agotador. Al salir la ventisca es tremenda, aunque el Aconcagua se ve despejado, rodeado de estrellas. Nos ponemos en marcha a las 5, pero Vicente se vuelve a los pocos minutos y Marisa media hora después, acompañada por Fernando, que luego vuelve a subir para reunirse con los demás.

Amanecer. 7AM

La luz de la mañana.7.30AM

Pedro abre camino. El amanecer es mágico, no solo por las luces y las sombras que dibujan las montañas, también porque el viento empieza a amainar. Llegamos al refugio Independencia donde hacemos un descanso. Ya está claro que vamos a tener un día espléndido, es el momento en que de alguna forma sé que voy a llegar, de repente parece que una energía especial invade tu mente y convence a tu cuerpo de que lo va a conseguir.

Refugio Independencia y collado del Viento. 9AM

Una fuerte subida en zigzag lleva desde Independencia al collado de los Vientos. Después una larguísima travesía hasta la cueva, inicio de la famosa Canaleta. Se forman dos grupos, en el primero vamos Pedro, Óscar, Miguel Angel, Diego, Barni, Iru y yo; en el segundo con Fernando van David y Ciro; Cuchi con calambres se vuelve desde el primer grupo pero se reengancha con el segundo; finalmente, con síntomas de desorientación, se queda en la cueva.

La Cueva y la Canaleta. 11AM

Empieza esa fase de ascenso en que te metes en un mundo interior, las sensaciones no se pueden describir con precisión, tu cabeza funciona a otro ritmo, tratas de chequear tu estado cada poco tiempo (¿pienso con claridad? ¿las fuerzas me responden? ¿soy capaz de reaccionar? ¿bebo de vez en cuando?); el aire es tan ligero y las dimensiones de la montaña tan extraordinarias, que el cálculo de las distancias se vuelve engañoso. Pasan las horas, los pasos son lentos, solo la concentración en ti mismo te permite seguir avanzando, convenciéndote de que la cima llegará, olvidándote de que a ese ritmo parece imposible. Nada que ver con las ascensiones pirenaicas, donde te sientes lleno de energía, aquí te sientes pequeño frente a una montaña gigantesca. La cima se ve hace mucho tiempo, pasa una hora y otra y no parece acercarse.

Miguel Angel e Iru en la Canaleta

Collado del Guanaco y cima norte del Aconcagua. 1PM

La Canaleta exige un esfuerzo tremendo y cortas paradas cada pocos minutos para recuperarse. La última trepada y por fin la cima. 9 horas de subida, son las 2 de la tarde. Estamos emocionados. El espléndido día que tenemos es un auténtico regalo.

Cima del Aconcagua

Panoramica desde la cima

Cima del Aconcagua

Descenso desde la cumbre

En el descenso recogemos a Cuchi, no muy contento con la decisión de Fernando Garrido de dejarlo allí, decisión que yo considero acertada. Fernando, aunque muy tarde, ha conseguido cumbre con David y Ciro. La bajada hasta el Campo II dura 3 horas. Agotados, alcanzamos Berlín a las 17.30 horas.

Llegada a Berlín. 5.30PM

Al anochecer comienza un viento y un frío terrible. No pego ojo en toda la noche, parece que se va a levantar la tienda en cualquier momento.

13º DÍA

Cuando nos levantamos para desmontar las tiendas hace un viento horroroso. Hoy sería impensable tratar de hacer cima. Cada tienda la tenemos que recoger entre 4 personas y se quedan las manos congeladas.

Bandera argentina en Nido de Cóndores

Fernando Garrido y Juan Bazán

En Nido de Cóndores está Juan con sus clientes, hoy suben a Berlín, pero mañana no podrán llegar a la cumbre.

Cuando llego al Campo Base empieza a nevar y granizar y no puedo dejar de pensar en la suerte que hemos tenido. Los campamenteros de Inka sacan botellas de cava al final de la comida para celebrar el éxito de la expedición.

Esta noche duermo como un bendito.

14ª DÍA 

Retrete en el Campo Base

Despedida de Plaza de Mulas

Mulas en Playa Ancha

Toca preparar los  petates para las mulas, pasar por el control de salida y descender el largo camino hasta la entrada del Parque donde iniciamos la marcha hace 14 días. Las furgonetas nos esperan para volver a Mendoza, donde llegamos a la 1 de la madrugada.

Salida del Parque Provincial Aconcagua

Lo primero que hago en el hotel es pillar el ordenador para poner un mensaje a Esmeralda, luego ducha y a dormir.

 EL FINAL

Nos quedan dos días enteros para pasarlos en Mendoza. Durante el día paseo por distintas zonas de la ciudad, hago alguna compra, visito algunos museos; por la noche me uno a los compañeros para ir a cenar. El 20 de enero Fernando Garrido se queda para recibir un nuevo grupo y volver al Aconcagua mientras los demás tomamos el vuelo de regreso a España. Llego con un petate lleno de ropa sucia  y una experiencia inolvidable.